Jordi Mas octubre 2001
AMAR EL PERDON POR JORDI MAS® (PROPIEDAD INTELECTUAL DERECHOS DE AUTOR)
Había ido su abuelo a buscarle a la escuela como todos los fines de semana, al salir, él, que era muy observador, percibió que su nieto tenía una expresión de enfado.
¡qué te sucede?-le preguntó
me he peleado-le respondió
¿por qué? - le volvio a preguntar su abuelo
un niño se ha burlado de mí, ya verás el lunes, lo que le voy a hacer.
El abuelo, le calmó y añadió.- Te voy a contar una bonita historia, hace mucho tiempo había un país, muy hermoso, sus montañas eran las más altas del mundo, sus gentes eran muy religiosas y su mayor virtud era que sabían amar la paz, un día un país vecino, quiso apoderarse de todo ese hermoso lugar, lo invadió a la fuerza, y obligado por su afán de conquista mató e hizo otras barbaridades similares; la persona que gobernaba el país hermoso se vio obligado a tomar una decisión muy difícil, sus consejeros le decían que debía ordenar la defensa y el ataque, pero el buen gobernante, a pesar de ver sufrir a su pueblo y morir a muchos niños, decidió que no pelearían, había escogido el camino del corazón, un modo de enfrentarse al enemigo lleno de Paz, el buen gobernante para poder evitar la guerra tuvo que irse al país vecino, a pesar de dolor que le representaba separarse de sus altas montañas y de todos sus queridos habitantes; gracias a esa decisión siempre quedó la esperanza de que la Paz volviese a extenderse.
El niño impresionado preguntó -¿qué país es ese abuelo?
ese país es el Tibet, y el buen gobernante el Dalai Lama, respondió, con una sonrisa plena de esperanza el abuelo.
El niño reflexionó y dijo, entonces yo voy a perdonar al niño que me ofendió. ¿te parece bien abuelo?
Me parece muy bien -respondió el abuelo, es mucho más difícil aprender a perdonar que aplicar la ley del Talión, ojo por ojo, deseemos que todos los seres sensibles puedan a aprender a perdonar y la Paz y el entendimiento se extiendan por todo el mundo.
AMADA CONFIANZA POR JORDI MAS® (PROPIEDAD INTELECTUAL DERECHOS DE AUTOR)
Era un alegre muchacho, que le gustaba ir a la escuela y tener muchos amigos, un día invitó a un amigo suyo a pasar el fin de semana con él, en una pequeña y bonita casa que sus padres tenían en el campo.
Lo primeron que hicieron cuando llegaron a la casa, fue coger las bicicletas, una nueva que en seguida se la dejó a su amigo, y otra más vieja que fue la que llevó el muchacho, recorrieron arriba y abajo todos los lugares, enseñandole al amigo invitado los rincones secretos que a él le parecían los más bellos.
Uno de los rincones preferidos, era una cueva, así que entraron, y en ella hallaron por casualidad una bonita y explendida pequeña navaja, sorprendido el muchacho, le pareció un objeto extraordinario, por haberlo encontrado allí, así que pensó en quedarsela.
Cuando regresaron a la casa, hablaron todo el tiempo, del extraño hallazgo, y prometieron guardar el secreto, el muchacho guardó el pequeño objeto en un rincón de un cajón, que era el lugar donde solía guardar las cosas que el consideraba extaordinarias.
Al día siguiente, cuando se levantó, lo primero que hizo fue mirar el cajón, pero sorpresa no la encontró, se puso nervioso miró y remiró pero no pudo encontrarla, cuando se despertó su amigo, al que había invitado, no le dijo nada, pero el empezó a sospechar que había sido él, el que había cogido la navaja, cuando estaban almorzando tuvo la sensación, de que ocultaba algo, después salieron con las bicicletas, y durante todo el tiempo se iba convenciendo cada vez más de que su amigo era un ladrón, tenía unos deseos enormes de gritarle lo que pensaba, y hasta llegó a pensar en pegarle.
Después de estar toda la mañana jugando y recorriendo con la bicicleta muchos lugares, regresaron a la casa, el muchacho fue a cambiarse la ropa y volvio a mirar en el cajón, y sorpresa descubrió que el cajón estaba roto, y el fondo había cedido, por lo que la navaja había caído abajo al otro cajón, o que verguenza sintió de haber dudado de su amigo, de haber pensado que podía ser un ladrón.
Se prometió que no volvería a enjuiciar, a tener un juicio precipitado nunca más sobre ninguna persona.
Los amigos fueron más amigos que antes, y nunca más volvio a suceder algo parecido.
LO SENCILLO ES LO ADECUADO POR JORDI MAS® (PROPIEDAD INTELECTUAL DERECHOS DE AUTOR)
Un hombre de negocios, un religioso, una profesora, un panadero, una filósofa, un médico, se reunieron como todos los miércoles, todos compartían dos cosas de modo común, uno era el deseo de poseer más, de ser los primeros, de destacar de ser singulares, lo segundo era una profunda intranquilidad, una tensión que no les permitía descansar; así que decidieron ir a visitar a un viejo sabio, haber si les podía dar una solución, el viejo sabio les dijo.
Cuando uno desea sobresalir sobre los demás, deseando mostrarse como un ser singular, diferente en busca de deseos o metas alejadas de lo natural, sucede que la intranquilidad, la indecisión , la contracción es el estado más habitual, por ello cada vez se producen más conflictos de difícil solución.
La solución es volver a lo sencillo, a la no meta, entonces se recupera la calma, la tranquilidad el sosiego, la tensión acaba por desaparecer.
Ellos oyeron y comprendieron porque no eran tontos, algunos alcanzaron volver al modo de vida sencillo y recuperaron la salud, otros todavía no pudieron, estos continúan sufriendo hasta que comprendan.
EL REY SIGUE A SUS SEGUIDORES POR JORDI MAS® (PROPIEDAD INTELECTUAL DERECHOS DE AUTOR)
Había una vez, hace mucho tiempo, en un lugar lejano, un rey al que todos sus súbditos admiraban, menos uno, un anciano sabio que vivía en una sencilla casa a orillas del rio.
Una vez un grupo de estudiante que estaban disfrutando de un día de diversión a orillas del rio, decidieron ir a visitar al viejo anciano, él , les recibió de un modo muy cordial, les ofreció un te, y mientras estaban tomándolo, le preguntaron por qué no creía él, en el rey, el anciano sonrió y dijo:
Os voy a contar una historia que oí hace tiempo.
Un hombre iba montado en su asno, por la ciudad, se encontró con un amigo y este le dijo.
..-A donde vas? .- Pues no lo se, preguntáselo al asno
.- ¿qué quieres decir?
.- Te lo voy a explicar, hace un tiempo obligaba al asno a ir donde yo le indicaba, el asno nunca me obedecía, iba donde quería él, así me ponían en ridículo toda la gente conocida.
Así que decidí, montar en el asno, y dejar hacerle lo que él quisiera, los demás acabaron por pensar que era yo el que conducía al animal, pero era él que me llevaba .
Los jovenes que estaban escuchando preguntaron al anciano sabio, que les explicara lo que significaba la historia.
El anciano les dijo, los que gobiernan o los lideres hacen como el dueño del asno, observan lo que quieren las multitudes y se dejan llevar por ellas dando la impresión de que son grandes gobernantes, en ocasiones observan las tendencias de lo que desean las mayorias y se adelantan antes de que se lo pidan, así las multitudes tienen la impresión de que los gobernantes conocen los deseos de la gente, pero no es así solamente hacen ver, imitan, y se dejan llevar como el dueño del asno.
Los jovenes estudiantes prometieron al anciano sabio, que tratarían de cambiar este modo falso de hacer las cosas, y el viejo sabio les contestó, es difícil otros lo han intentado, no obstante quizás el camino es el de mostrar a las multitudes la verdad de sus gobernantes, y una cosa más no solamente sucede con gobernantes, también sucede con líderes de empresas o sociedades, se trata de un problema social.
El viejo sabio sigue viviendo a la orilla del rio, disfrutando de sus verdades, las multitudes siguen creyendo en sus líderes y gobernantes hasta que un día sean conscientes de la verdad.
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